ALEJANDRO AMENABAR: La frase que da título a la película, esa frase tan importante en el documento que da el
poder a Franco y que desaparece de un día para otro, el hecho de que no se ponían de
acuerdo entre los generales, esta especie de lobo vestido de cordero
al que nadie vio venir.
En este caso, lo que me llamó la atención fue un episodio, un gesto, un
señor mayor, intelectual, reputado, que se levanta
en medio de un acto y dice lo que dijo delante de aquella gente, poniendo
en peligro su integridad física. Entonces ese momentazo ya me pareció muy
cinematográfico, pero a partir de ahí pude ir rascando todo lo demás y
al final nos dimos cuenta de que en el fondo toda esa historia, cómo se gesta
el mando en el bando nacional, y el dilema de Unamuno, en realidad está
hablando de España.
Yo soy de los que cree en los ciclos, que a veces la historia se repite
con cambios, por supuesto, pero que vamos a ciclos, avanzamos, retrocedemos.
Y en esta película se habla del fascismo, que era además una de las obsesiones de
Unamuno.
Miguel de Unamuno fue de los primeros en localizar y denunciar el
fascismo.
Y hoy en día, eso que parece que forma parte de la mitología de las películas, de
la historia, se lo estás encontrando de la manera más natural entrando en esta sociedad.
Y además, yo creo que nos ha adelantado por la derecha y no he tenido que forzar mucho la
máquina en la película.
Franco sigue flotando como una entelequia que nos creemos que lo conocemos pero no lo
conocemos, y porque Franco es una presencia importante en este país.
Entonces, reconstruir a Franco para mí tenía un componente casi de morbo.
Vamos a intentar intentar hacer el Franco más real y profundo
que se haya visto.
Y en el caso de Unamuno, bueno, Karra es un
actor con un talento descomunal y en realidad de lo que se trataba era de reducir su
repertorio de expresividad, reducirlo un 20 por ciento.
MIENTRAS DURE LA GUERRA: Señor, es un honor. ¿Me firmaría usted un autógrafo?
ALEJANDRO AMENABAR: Generalmente
cuando termino una película me apetece hacer exactamente lo contrario.
Así que ahora me veo haciendo cualquier cosa menos una película que transcurra en la
guerra civil. Vamos a ver cuántos palos me llueven con esta vez, que a lo mejor no vuelvo
a hacer nunca nada.
MIENTRAS DURE LA GUERRA: Me quieren como a un padre. Te digo más, me quieren éstos y los otros, los rojos.
A mí me quiere todo el mundo.
Soy un hombre a quien la suerte hirió con
zarpa de fiera, soy
un novio de la muerte...