Buenas tardes.
Este relato podría empezar con un "érase una vez"
o su equivalente en euskera "Behin batean",
pero hemos preferido emular al autor y
redactar nuestro propio alfabeto.
Un alfabeto que nos llevará de viaje por un recorrido en el que, como en el juego de la
Oca, podremos viajar con la ligereza de las aves.
Sin más dilación comienza ya este alfabeto,
este recorrido por el universo literario de Bernardo Atxaga.
A de Asteasu.
Asteasu es un municipio ubicado en la provincia y territorio
histórico de Gipuzkoa, cuna de personajes ilustres como el arquitecto
Pedro de Zaldúa, el escultor Domingo de Gordoa, el escritor
Juan Bautista Aguirre o el bertsolari Pello Errota.
Asteasu es, asimismo, el lugar de origen de Bernardo Atxaga.
El paisaje y las gentes del pequeño pueblo de Asteasu marcaron
la infancia de Atxaga, un paisaje verde con casas dispersas
en las montañas y habitado por una gente mayoritariamente vascoparlante,
gente que gustaba de contar historias sobre animales y hechos fantásticos.
Fueron esas historias las que Atxaga escuchó cuando, con nueve años, acompañaba
a su padre a cobrar la luz en casa, de casa en casa.
Año más tarde, allá por la década de los ochenta, esas historias, ese el mundo
del pasado quedaron plasmados en la geografía imaginaria creada
por Atxaga, Obaba.
A de Atxaga.
El nombre que figura en su certificado de nacimiento, así como en su carné de identidad,
es el de José Irazu Garmendia.
Sin embargo, sus primeros textos fueron publicados en 1972
bajo el seudónimo de Bernardo Atxaga.
Según dice el conocido poema 'Crónica Parcial de los 70' de Atxaga,
los seudónimos eran usuales en la década de los 70, cuando el dictador
seguía vivo.
"Fue cuando la vida cotidiana derramaba cucarachas sobre
la gente sin cesar, y se lloraba por todas las habitaciones,
bien al estilo snif, bien al estilo gua.
Fue cuando se pasaba miedo y se gritaba si de madrugada sonaba un
timbre o un tiro, allí por el tercero A o D...
o por error".
La gran mayoría de los escritores que en esa época publicaban en lengua vasca usaban
seudónimo, sólo que en general recurrían a algún término toponímico.
En su caso, un aforismo que le gustaba mucho lo indujo a inventar un nombre
que pareciera de verdad auténtico.
Decía el aforismo, "el chipirón lanza su tinta para
esconderse del pescador, pero el pescador sabe dónde está el chipirón precisamente
por la mancha de tinta".
Un topónimo habría indicado que detrás había alguien, una persona
con nombre y apellido.
Bernardo Atxaga, no manchaba el agua, ni siquiera la agitaba.
Ignacio Martinez de Pisón:"Bioy Casares dijo que un escritor no tiene que esforzarse por ser original,
porque toda persona lo es por el mero hecho de ser personas.
Bernardo Atxaga es un escritor original de esa forma natural reclamada por Bioy:
nada en él es importado o falso, y todos sus escritos tienen su huella inimitable.
Atxaga es, sin duda, uno de los grandes".
B de Bilbao.
A finales de los años 60, Atxaga marcha a Bilbao a estudiar Económicas
a la Universidad de Bilbao. Son años en los que el activismo político contra el régimen
de Franco va de la mano de un activismo cultural que da sus frutos
en aspectos tan cruciales como el del incremento de las campañas de alfabetización
y el afianzamiento de las escuelas vascas o ikastolas, la unificación
de la lengua vasca, la creación de nuevas editoriales, la Feria
del Libro Vasco en Durango, el surgimiento de la canción moderna con
grupos como 'Ez Dok Amairu'. A la ortodoxia cultural
vigente hasta la época, se contrapone a una heterodoxia cultural y política impulsada
por autores como el poeta Gabriel Aresti,
el filólogo Koldo Mitxelena y el escultor Jorge Oteiza.
Bernardo Atxaga: (euskera) Creo que por primera vez en Euskadi se hacía algo moderno, algo actual,
un tipo de cultura que respondía a las necesidades de la sociedad del momento.
En Bilbao, Atxaga nace como escritor y descubre un renovado universo literario, el
de la lengua vasca cargado de vanguardia y de progresismo.
En 1972 ve la luz su primer texto en euskera,
la pieza teatral 'Borobila eta puntua' (el círculo y el punto)
de claro corte experimental.
En una carta personal, el poeta bilbaíno Gabriel Aresti
lo felicita por el texto y lo anima a seguir escribiendo, anticipando incluso
su gran futuro como escritor vasco.
Aresti le aconseja la lectura de los autores clásicos vascos, tales como Axular
o Aguirre de Asteasu, figuras que se tornarán importantes en la evolución del joven
escritor. La admiración por Aresti también se verá plasmada en muchos
de los textos que Atxaga escribirá en aquellos años y, por supuesto,
en su pasión por el teatro.
Son años de manifiestos y el 'Euskal Teatro 'Berriaren Bila' a favor del
teatro moderno en euskera de Atxaga, reivindicaba el aire moderno de los
Stanislavski, Grotowski, o Artaud para el teatro vasco.
Y, por supuesto Brecht, ese Brecht que afirma que la vida es lo más grande
en 'El hijo del acordeonista'.
En Bilbao Atxaga vivió años difíciles en lo económico, pero fructíferos
en lo literario. Allí encontró a sus afines literarios, grupos teatrales como
'Cómicos de la Lengua-Kilikilariak', con los que colaboró en propuestas
dramáticas renovadoras.
Ilustradores como Juan Carlos Eguillor, con quien creó atractivos libros
para los más jóvenes, o a los integrantes de la banda Pott.
La banda literaria Pott estaba compuesta, entre otros, por Atxaga,
Joseba Sarrionandia, Ruper Ordorika,
Jose Mari Iturralde, Jon Juaristi, Manu Ercilla,
y publicó seis números de la revista.
Según afirmaba José María Iturralde, los integrantes de POTT manifestaron sus
preferencias literarias en torno a la literatura centroeuropea.
Kafka, Werfel, Celan y por la literatura anglosajona,
novela policíaca, cine, novela de aventuras, que autores como
Jorge Luis Borges reivindicaron en sus escritos.
Pero ante todo, los miembros de defendían la autonomía de la literatura.
Autonomía que en el contexto vasco de la época supuso una acérrima
denuncia de la literatura que respondía a objetivos extra literarios,
objetivos nacionalistas, lingüísticos.
Los planteamientos de POTT fueron como una bocanada de aire fresco en el panorama
literario vasco de la época, y no cabe duda de que algunos de sus frutos,
tales como el poemario 'Etiopía' de 1978, de Atxaga, marcaron
el canon de la literatura contemporánea vasca.
Joseba Sarrionandia:"Se pudiera decir que es, como se escribió sobre Ezra Pound,
'il miglor fabbro' de nuestra generación.
Lo conocí cuando nos convocó a la banda Pott hace muchos años
y para mí es, desde entonces, como un hermano mayor, aunque hayamos vividos alejados.
En las grandes literaturas pueden regir las leyes del mercado y la competencia,
Pero en una literatura como la nuestra es como un trabajo comunitario.
Quiero decir que, aunque cada uno ande por su lado haciendo lo que puede,
creo que de alguna manera trabajamos juntos".
C de colegas.
A lo largo de su trayectoria literaria, Atxaga ha contado con un gran número
de compañeros de viaje, bien sean autores euskaldunes como
Ramón Saizarbitoria, Koldo Izagirre y Anjel Lertxundi,
Joseba Sarrionandia, Jose Mari Iturralde, Xabier Lete,
Mariasun Landa, Kirmen Uribe, Iban Zaldua,
Harkaitz Cano, Miren Agur Meabe.
Autores peninsulares como Ignacio Martínez de Pisón, Enrique
Vila-Matas, Quim Monzó, José Saramago
o autores internacionales como Seamus Heaney, Salman Rushdie,
Michael Ondatjee, Frank Bergon, Monique Laxalt.
Junto a ellos destacan críticos como José María Pozuelo Yvancos,
Danilo Manera, Irene Suárez, Mercedes Monmany,
lectores especializados que han sabido señalar las grandes virtudes de sus obras.
Mercedes Monmany:"La importancia de Bernardo Atxaga ha sido vital
no solo para las letras vascas de su tiempo,
sino para todas las literaturas europeas de la actualidad.
Desde sus inicios mismos ha representado un antes y un después con lo anteriormente conocido,
Ha marcado unos límites muy singulares y nada transitados,
unos caminos de una originalidad y calidad excepcional, que lo hacen aparecer como un verdadero maestro
para la gran cantidad de autores y autoras que han venido después.
Sus universos de gran potencia lírica, la fascinante riqueza de lenguaje de su poesía
y de sus ficciones, así como el tratamiento que hace en cada una de sus obras
tanto de la realidad como de la fantasía, de la naturaleza y de los dilemas humanos y morales,
hacen de él un autor único en nuestros días".
Y C de creadores.
Tampoco nos podemos olvidar del gran número de creadores con los que ha colaborado,
bien sean cantantes como Mikel Laboa, Juan Carlos
Pérez, Ruper Ordorika,
Jabier Muguruza, Gari, Loquillo...
Pintores de la talla de José Luis Zumeta, Juan Azpeitia, Marta Cárdenas,
Alfredo Alcain, Dora Salazar, Ramos Uranga,
Vicente Ameztoy, Mikel Valverde, Juan Carlos Eguillor, Asun Balzola.
Fotógrafos como Gabriel Duplantier, o los cineastas Aizpea
Goenaga, Montxo Armendariz, Oskar Alegría, Imanol Rayo.
Y de la C de colegas nos vamos a la D de Dante, Dostoievsky
o Dickinson, que lucha por reclamar su lugar junto a la
I de influencias.
La obra de un escritor es reflejo de su biblioteca, una biblioteca atxagiana
que, como ocurre en el caso de los grandes escritores, es generosa
y dibuja un mapa universal plagado de geografías literarias sugerentes.
Algunas proceden de lugares cercanos al del propio Atxaga, como es el caso de Pedro Mari
Otaño, Pello Errota, Xabier Lizardi, Antonio Arrue,
Manuel y Juan Mari Lekuona, Pío Baroja, Blas de Otero, Gabriel Aresti.
Otras geografías nos acercan al Ampurdá de la mano de Josep Pla, o a Barcelona
con María Mercè Marçal, incluso a geografías de allende el mar Cantábrico
de la mano de Robert Louis Stevenson.
T.S. Eliot., Dylan Thomas o allende el océano
como Jorge Luis Borges, Edgar Allan Poe, Allen Ginsberg,
William Faulkner, Horacio Quiroga o Julio Cortázar.
Otros escritores nacieron más allá de los Pirineos, en la Rusia zarista, como es el caso
de Fedor Dostoyevski.
Así le apodaban sus compañeros de bachillerato por su afición al autor ruso.
Un joven Atxaga que en el primer cuaderno de tapas duras escribió a sus 13
años su primer poema, aquel que rimaba en 'ix',
"Tienes los ojos del color del onix, y tu pelo
es como el de una morena de Guadix".
Mariasun Landa:Bernardo Atxaga para mí indudablemente es un referente literario, como lo es para mucha
gente del País Vasco, pero yo diría que va un poco más allá mi
sensación de comunicación con él, porque
yo creo que participamos de una misma concepción de la literatura, de una cierta
sensibilidad literaria y gusto literario, de una literatura donde no se explicitan
las cosas, sino que se deja intuir, y se deja apuntar.
Aparte, indudablemente, Bernardo Atxaga es un gran seductor como persona, o sea que
cuando hemos estado juntos...
Me acuerdo de la Feria de Frankfurt que fuimos juntos, pues ha sido siempre un verdadero
placer estar con él, y una fuente de conocimiento.
Bernardo Atxaga: We speak a strange language.
E de euskara.
Bernardo Atxaga: Lingua vasconum, lingua nabarrorum,
langue basque, lingua vasca,
lingua vasca, llengua vasca,
lengua vasca, Basque language,
Basquishe sprache...
Dice Atxaga, "como escritor que soy, aunque si
no lo fuera daría lo mismo, creo que las lenguas son importantes, todas
ellas. También aquellas que hablamos precariamente.
Las palabras siempre van asociadas a trozos de vida
que sirven de gran ayuda a la hora de preguntarnos por las personas y por
el mundo. Así me ocurre a mí con Aia, ama,
eguzki, Pater Noster, Te amo Gustavo,
eres adorable Vanessa, hypocrisy, hable usted en
cristiano, y con miles de palabras más.
Con todo, hay lenguas que nos marcan más que otras y ocupan un territorio amplio
de nuestro espíritu. Es mi caso con el euskera, no porque fue
la lengua de mi niñez, ni por llevar consigo, como dicen algunos escritores,
una particular visión del mundo, me parece difícil, sino por razón
de su especial historia.
Una historia dura en la que mi familia, mis amigos, los
miembros de mi generación, una tercera parte o más de los vascos y yo mismo
nos hemos visto implicados".
E de Euskaltzaindia,Real Academia de la Lengua Vasca, L'Académie
de la Langue Basque. El 31 de marzo de 2006,
Atxaga fue nombrado miembro numerario de la Real Academia de la Lengua
Vasca, Euskaltzaindia. El autor eligió Asteasu,
la localidad en la que nació, para pronunciar su discurso de ingreso.
La bandada de gansos que vio sobre el cielo de Asteasu cuando, todavía muy niño,
se iniciaba en la aritmética y la caligrafía, es uno de los primeros
recuerdos que conserva Atxaga.
A lo largo de su carrera literaria ha recurrido en más de una ocasión a
la imagen de aquellas aves migratorias, que a sus ojos adquirían la forma de números
y letras, y daban alas a su imaginación.
Sobre esta misma imagen construyó su discurso de ingreso, 'Antzarak,
zenbakiak eta letrak' (Gansos, números y letras).
F de fortuna en relación con A de azar, D de destino,
S de suerte.
De un extracto de un traductor en París: "sin moverme del
sitio, cogí uno de los libros de Baudelaire que
había colocado en la mesa y lo abrí por una página cualquiera.
Repetía así no un acto de 20 años atrás, sino otro muchísimo
más antiguo, el que llevaban a cabo las damas de la Edad Media cuando abrían
un libro de Virgilio al azar y ponían el dedo sobre un pasaje,
un pasaje que luego, tras ser interpretado, se convertía en guía
y luz de quien lo había señalado".
Y el pasaje que tenemos delante ahora, nos lleva precisamente hacia la
H de Hamburgo de la mano de Henri Bengoa.
Bernado Atxaga:(euskera) Era invierno. Las calles de Hamburgo estaban desiertas,
y los barcos de vela del lago Binnen estaban recogidos,
igual que las mariposas blancas, heladas y replegadas sobre sí mismas en un rincón.
Un perro ladró una vez. Me lo perdí. Y, cuando el más nervioso de nosotros,
tras acercarse a la cabina de color amarillo, marcó un
número, y dijo, negando con la cabeza, "Henry no está".
Algo se quebró en nuestro interior, "¡KRA!"
También a nosotros se nos rompió algo en el corazón 'KRA' cuando escuchamos
por primera vez la historia de Henry Bengoa.
La simpatía que Atxaga ha profesado por poetas dadaístas en poemarios suyos como
'Etiopía' (1978) derivó hacia espectáculos y lecturas
públicas como Henri Bengoa Inventarium, primera producción del grupo
Emak Bakia Baita, grupo integrado, entre otros, por Atxaga
y Ruper Ordorika, y que parafrasea en su nombre
el título de una película del fotógrafo, cineasta y pintor dadaísta
norteamericano Man Ray.
Bernardo Atxaga: Lección de Groenlandia por Leif Erikson.
A esta altura poética siguieron otras como 'Lezio bat ostrukari buruz'
(lección sobre el avestruz), 'Itzultzaile bat Parisen' (un traductor en París)
o 'Groenlandiako lezioa' (desde Groenlandia con amor).
Henri Bengoia Inventarium, en concreto, es un collage de varios textos, entre los
cuales figura el inventario de las pertenencias de Henri, historias de diferentes
autores, poemas y canciones.
Paddy Woodworth: Kaixo Joseba. Buenas tardes a todas y todos
desde esta cabina en los Everglades, en la Florida.
Es un enorme privilegio y placer dedicarte
algunas palabras esta noche, aunque van a ser, por
supuesto, inadecuadas.
Desde que leí 'Obabakoak' hace tantos años ya, tu obra
no solo me ha servido como guía en el laberinto vasco,
me ha introducido a un mundo de maravillas literarias,
a una imaginación con alas liberadas, pero siempre anclada
en la carne y hueso de la vida humana.
Vivimos tú y yo en dos naciones azotadas por
la violencia de más que un género, y
el maniqueísmo de políticos sectarios e identitarios.
Te agradezco su sabiduría y coraje en elegir siempre
el camino de hacer aflorar, con todo el corazón, la cultura
y lengua propia, mientras abrazas la pluralidad
de culturas e identidades que conviven o
deben convivir en nuestras sociedades.
Zorionak.
Y de H de Henry volamos saltándonos la I, J,
K y L, a la M de miedo.
El miedo se sabe, ?no? Es desde antiguo la mayor
arma política que existe.
Maquiavelo habló de "si tú quieres rey ser respetado" -sale
muchas veces el rey- "lo que
tienes que hacer es inspirar miedo".
Es el territorio del miedo, el del 'don Beldur' de Berceo,
el que aborda novelas y relatos como 'Horas extras', 'De Euzkadi y Euskadi',
'El hombre solo', 'Esos cielos' o 'El hijo del acordeonista', todos
ellos reflexionan sobre la convulsa realidad política vasca.
Bernardo Atxaga: Yo creo que algún día se producirá y que lo notaremos porque la gente, en vez de andar un
poco sobre el suelo, andará como a 20 centímetros, un poco levitará,
levemente ¿no? para no escandalizar, pero levitará del peso que nos quitaremos de encima.
Ahora tenemos mucho peso sobre los hombros.
Vi pasar delante de mí como fantasmas
muchos episodios de mi vida relacionados precisamente con la violencia.
Y me extrañó la cantidad de episodios que pasaron por mi mente, casi toda
una vida. Entonces a la primera alegría le siguió,
por decirlo así, una pequeña tristeza, porque han sido muchos
años.
El miedo es, como reza el alfabeto sobre fantasmas
del propio Atxaga, una de las causantes de la fantasía.
Es el miedo el que subyace a muchos de los cuentos tradicionales o cuentos
del bosque, como los llama el autor.
Y a creencias como la del lagarto.
Y como no queremos volvernos tontos por quedarnos dormidos en la hierba, damos esquinazo
a la M muerte, y mientras parafraseamos el poema que dice aquello
de "me moriré, dubi, dubi, me moriré, dubi duba",
huimos raudos al territorio de 'Obaba'.
Iban Zaldua: Obabakoak me hechizó, y gracias a él volví a leer
de nuevo literatura vasca: tanto de los años anteriores como, por supuesto, de los posteriores.
Desde entonces no he dejado de hacerlo.
Bernardo Atxaga: Antton Soroa decidió comprar una grabadora,
y para probar la grabadora por primera vez, pone las pilas, encender y decir a la señora,
"canta algo o di algo" y entonces nosotros
esperamos 'Desde Santurce a Bilbao' o algo así.
Y de repente ella cantó lo de "Obabatxue, obabatxue, Obabatxua, (texto en euskera).
Cantó esa canción, que no estaba registrada, y
cuya letra tampoco figuraba en ninguna parte, que es una nana a un niño en la
que se.. La letra es preciosa.
Y entonces de esa canción, de esa pequeña nana,
yo decidí llamar al territorio imaginario,
que tiene que ver precisamente con los caseríos que yo he conocido cuando yo andaba
cobrando la luz, etcétera, fue
cuando decidí llamarle 'Obaba'.
O de Obaba.
Una canción de cuna vizcaína que Atxaga escuchó cantar a la dueña de una pensión de
Bilbao, inspiró el nombre de Obaba, ese lugar indeterminado mezcla
de recuerdos e historias fantásticas donde se sitúan algunas de las narraciones más
conocidas del autor, como 'Sugeak txoriari begiratzen dionean',
'Bi Letter', 'Bi anai' y especialmente 'Obabakoak'.
Las descripciones de Obaba hablan de una geografía vivida, una geografía
que remite a espacios presentes en la infancia del autor, que
sirven de excusa narrativa para transmitir un mundo antiguo en el que
no rige la causalidad lógica, sino la mágica.
La oposición entre cultura y naturaleza es la que condiciona el devenir de los
acontecimientos en Obaba.
Se trata de un mundo premoderno donde no existen palabras como depresión
o esquizofrenia, y donde se recurre a los animales para
explicar acontecimientos incomprensibles para sus habitantes.
Por ello, en el territorio de Obaba es posible
aceptar la metamorfosis de un niño en jabalí, o la creencia
de que podemos volvernos locos si un lagarto se introduce por nuestro
oído.
Obabakoak cumple este año 25, está traducida a 26
idiomas y ha merecido el aplauso unánime de la crítica nacional
e internacional. La película Obaba (2005) de Montxo
Armendáriz, rinde un emotivo homenaje a esta geografía
imaginaria de Atxaga.
Bernardo Atxaga: A Obabakoak le está pasando quizá lo mejor que le pueda pasar a un libro, y es que
parece que por un lado se va a morir, pero por otro lado resucita, ¿no?
es decir en otra versión y otro en otro medio.
A mí me gusta mucho que coincidan final y principio, porque
me gustan los concepciones circulares de la vida, ¿no?
No es esta, sin embargo, la única obra de Atxaga llevada al cine.
También lo han sido 'Zeru horiek' y 'Bi anai', bajo la dirección
de Aizpea Goenaga e Imanol Rayo, respectivamente.
Bernardo Atxaga: Un libro, lo primero fue 'Dos hermanos' y la poética, la forma
de ver el mundo a través de Obaba está en este libro.
Harkaitz Cano: Atxaga para mí ha sido sin duda un referente, un ejemplo a seguir ya
desde el principio. Creo que no exageraría si dijese que Atxaga es el escritor
que me hizo querer ser escritor.
Cuando leí Obabakoak con 14-15 años, aquello supuso una especie de bomba nuclear
que moldeó para siempre mi vocación.
Yo quería ser escritor, quería escribir libros como aquel libro.
Leía y releía aquel libro, incluso en inglés, aunque no lo supiese,
les contaba los cuentos a mis compañeros de clase para que ellos no tuviesen que leer
el libro entero.
Sin duda quedaremos, creo que no sólo yo, sino
toda nuestra generación en deuda con Atxaga, con su obra y con el modo que ha tenido
de socializar su obra, de dar los recitales, de acercarse, de acercar
la literatura a la sociedad.
P de Paraíso.
(Canción euskera) Quiero un día finlandés para seguir hablando contigo, tus palabras me hacen bien, me tranquilizan por dentro.
Bernardo Atxaga: El paraíso puede ser, como territorio, un fantasma.
¿Sabes? A veces, de noche, el viento te muestra a una persona que no existe,
y bueno... a veces un viento de
tu cabeza te muestra un territorio imaginario.
El Obaba de la infancia se llama Iruain en 'El hijo del acordeonista'.
Es allí donde viven, según dice el protagonista de la novela, los felices campesinos,
que cantara Virgilio.
Según Atxaga, es casi imposible vivir sin la idea de Paraíso,
un paraíso que desde la antigüedad se ha venido a entender como la tierra que Dios
prometiera a Abraham.
Un lugar donde reina la felicidad, un lugar al que poder huir y vivir
días interminables como el Stoneham Rach californiano
al que se autoexilia David, un lugar en el que podemos, ante todo,
comenzar de nuevo.
Bernardo Atxaga: For finishing is a very very simple song, a Love Song, the title is
'A Finnish day'. It's really a song in my
country.
(Egun Finlandiar bat. Canción euskera)El cielo de Finlandia siempre es azul en verano,
suavemente azul, y el sol parece una naranja, y la luna lo mismo, otra naranja.
Quiero un día finlandés con dos matanzas en el cielo.
Quiero seguir hablando contigo, tú eres mi amiga, te quiero.
P de premios.
Es, sin duda, el autor vasco más galardonado dentro y fuera de Euskal Herria.
Entre los premios recibidos se encuentran el Euskadi, el Nacional de Narrativa,
el Militas, el tres coronas de los Pirineos Atlánticos, el Eusko Ikaskuntza, el
Cesare Pavese de poesía, el de la crítica española en más de seis ocasiones, el
Grinzane Cavour o el Mondello.
Son premios que hablan del lugar central del autor en el sistema
literario ibérico y europeo.
Premios que sin duda parten del reconocimiento de lectores y crítica
hacia su obra.
Y ya que hemos traído a colación la R de renacimiento, de reconocimiento,
nos damos cuenta de que ésta viene del brazo de la R
de Revistas.
A pesar de haberse convertido en uno de los pocos escritores profesionales en lengua
vasca, Atxaga continúa siendo un creador que busca complicidades literarias
y persigue colaboraciones renovadoras.
De ahí algunos de los proyectos en los que se ha visto inmerso activamente, como el grupo
Emak Bakia Baita o las revistas Ustela, Pott, Garziarena y
Luxia.
Bernardo Atxaga: Creo que una revista cuatrimestral tiene algo de libro y por lo tanto tiene que tener
algo de humildad, o sea tiene que tener, tiene que ser algo, cómo
decirlo, 'nuclear', un pequeño universo en sí mismo.
Entre sus últimos proyectos se encuentra la revista Erlea, impulsada por la Real Academia
de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia.
En ella se dan cita reflexiones sobre la escritura y la lengua,
y colaboraciones literarias con artistas vascos y extranjeros.
Algunos de estos escritores, como Frank Bergon o Monique Laxalt, colaboraron
en el primer número de Erlea.
Ambos escritores estadounidenses recrean en sus textos historias de emigración vasca
en el Far West norteamericano, ese Far West que también
aparece mencionado en la novela 'Soinujolearen semea', novela
cuya adaptación teatral celebramos precisamente estos días en
Madrid.
Frank Bergon: My name is Frank Bergon and I write novels about basques in the United States. He said: "Frank, we have the same hair".
Today I'm talking to you from California, not far from the horse ranch that Atxaga made famous in his novel 'The accordionist Son'.
I want to say that this novel has an international significance, because it connects
basques in the Basque
Country
to basque americans like me in California and the American West.
So I want to thank you, Bernardo, for your stories,
for your friendship, and for writing a wonderful novel with such international
significance.
S de 'Soinujolearen semea' (El hijo del acordeonista).
La recuperación de la memoria histórica, en concreto, la rememoración de las
consecuencias del bombardeo de Gernika por la Legión Cóndor el
26 de abril de 1937, da impulso creativo a la novela
'Soinujolearen semea'.
Gernika es un auténtico lugar de la memoria para los vascos, y está presente
también en otras obras de Atxaga, como en el ensayo 'Markak.
Guernica, 1937'.
Bernardo Atxaga: Yo soy David, pero todo el mundo me llama el hijo del acordeonista,
nuestros compañeros, niños y niñas...
En 'Soinujolearen semea', David narra sus memorias recalando
en su infancia en Obaba, y su doloroso despertar ante el descubrimiento de los graves
hechos acaecidos durante la Guerra Civil y la posguerra.
El espejismo de la utopía californiana de 'El hijo del acordeonista' queda quebrado
por el nombre donde se sitúa una parte de la historia, Stoneham Ranch,
lugar que hace clara alusión a Stoneham Fields, cerca
de Southampton, Reino Unido, y que fue el destino de 4000 niños
exiliados vascos que huyeron de la Guerra Civil el 21 de mayo de 1937
a bordo del barco Habana.
En este sentido, América, el nuevo mundo,
lejos de ser la Arcadia deseada que inspiró a viajeros y artistas desde el Renacimiento
hasta épocas tan próximas como la contemporánea, se convierte en 'Soinujolearen semea'
en el destino de un autoexiliado vasco por razones políticas.
Danilo Manera: (italiano) Bernardo Atxaga ha significado primeramente, aquí en Italia, el
descubrimiento de una literatura entera, de la cual sabíamos demasiado poco.
Llegó como un embajador de a pie, susurrando una remota y armónica
canción de su tierra, solitario con ese alfabeto
insólito y con ese acento de bosque y de ciudad, de mar y de botella, de crónica
y de leyenda. Luego han venido otros escritores vascos, y en
ese coro, sorprendentemente hemos podido
al fin escuchar su voz individual, que es la de un explorador andando más allá de los
confines de las lenguas, la de una hábil y entrañable creador de
alfabetos universales.
T de traducción.
En el caso de Atxaga, podríamos afirmar la máxima posmoderna de que traducir
es, ante todo, crear.
Es por ello que gusta de implicarse en la traducción o creación
de sus obras al castellano junto a Asun Garikano, traductora
de Faulkner y Stevenson al euskera.
O colabora y mima el trabajo de sus más estrechos colaboradores traductores
tales como Margaret Jull Costa, André Gabastou, etc.
Margaret Jull Costa: En 1991, un editora inglesa me llamó para saber si quería traducir al inglés un libro de un autor vasco, Bernardo Atxaga.
No sabía nada del autor ni de su obra, pero adoré el libro -Obabakoak- y así comenzó una relación de trabajo y de amistad.
Es, sin duda, el escritor vasco más conocido, pero para mí es un escritor universal.
Lo que más me gusta -si es posible decir tal cosa- es su humanidad y su humor,
desde sus novelas más sombrías -como Dos hermanos- hasta sus cuentos más ingenuos -como Shola y los leones.
No hay un libro suyo que no me guste, que no me diga algo importante sobre ella naturaleza de los seres humanos.
Traducir es crear.
Pero mejor se lo escuchamos decir al propio autor.
Bernardo Atxaga: (euskera) Si me pidieran que escribiera una sola línea acerca de la literatura,
diría que hacer literatura, sobre todo ficción o poseía, implica una traducción.
Baudelaire habla de las nubes que pasan por nuestra mente, poco concretas, poco definidas, informes.
Hay que traducir esas nubes a palabras, tratar de captar la nube en palabras.
Esa es la labor del escritor. No se debe limitar a la reflexión, ni a la teoría,
y mucho menos a comentar en el rincón de un bar la gran novela que va a hacer.
No tiene nada que ver con eso.
Las decisiones se toman sobre la mesa, con cada letra del papel.
Escribir es una acción, y sin acción no hay nada.
U de universidades.
Atxaga ha revolucionado e impulsado los estudios literarios
en el ámbito universitario vasco.
De él han surgido hasta el momento tres tesis doctorales dedicadas
al estudio de la obra del autor, y a ésta se han sumado otras ocho tesis
doctorales en universidades internacionales, tesis en las que también
se analiza parcialmente la obra del autor.
Además, sabemos que existen al menos otras cuatro tesis en marcha en Japón, Alemania
o Estados Unidos.
Es por ello que el Instituto Vasco Etxepare no dudó en dedicar la primera
cátedra que creó al autor vasco.
Fue el propio Atxaga quien inauguró en septiembre del
2011 el Bernardo Atxaga Chair in Basque Literature and Linguistics
en el Graduate Center del City University of New York.
Bernardo Atxaga: (euskera) He tenido un alumno de China, otro de Grecia, de la República Dominicana, de Cuba.
Lo mejor de aquí es la variedad de la procedencia de la gente, la variedad de historias...
Además de en la prestigiosa universidad neoyorquina, Atxaga ha sido profesor
invitado en la Stanford University (California), la Emory
University (Georgia), Darmouth College (New Hampshire) y
en el Center for Basque Studies de la University of Nevada
(Reno).
Bernardo Atxaga: (euskera) Vayamos por donde vayamos, tenemos que hacer bien las cosas,
tenemos que mostrar quiénes somos, con proyectos válidos,
porque ello nos va a ayudar mucho en el futuro.
José María Pozuelo Yvancos: Lo que más me ha gustado de la narrativa de Bernardo Atxaga es que se le ve un autor
inquieto, exigente.
Ha ido desde un proceso de local, del
imaginario de Obaba, hacia una progresiva universalización
hasta alcanzar en 'Siete casas en Francia' a hacer una crítica,
nada menos, que al proceso de colonización africana, yendo al
mismo lugar donde Conrad nos situó en 'El corazón de las tinieblas'.
En el tránsito entre el mundo de Obaba y el
mundo de la colonización, ha habido
en su novela 'El hijo del acordeonista' todo un proceso
de indagación en la memoria personal y colectiva que lo
convierte en un escritor completamente
exigente, pero también a la altura de los mejores escritores
de nuestro país.
X de Xola.
Al igual que autores como Edward Lear, Atxaga tiene un fascinante alfabeto
sobre la literatura infantil que comienza así, "en los Alphabeta Exemplorum
se trataba de que el peso de los discursos estuviera bien repartido,
y que cada una de sus veintitantas letras del alfabeto arrimara su diminuto
hombro y contribuyera a llevar la carga.
Decidí pues, sin apenas dudarlo un momento, apropiarme del método
y redacté enseguida un alfabeto sobre la literatura infantil que comenzaba con la
de Alicia y seguía con la Be de Bagdad, y
La C de Collodi.
En este alfabeto de literatura infantil fueron entrando en
la M, Mo, la vaca protagonista de la novela 'Memorias de una vaca',
una vaca que sigue la máxima kantiana del 'Sapere aude'!, y nos remite a una
fascinante historia situada en plena posguerra, en Euskadi.
O la M de Marconi, un perro que vive en la biblioteca de Babel, perdón, de Bidebarrieta
en Bilbao, junto a Mo y Marconi, recordaríamos a la detective
Nicolasa, perfilada por Juan Carlos Eguillor y a todo un zoo integrado por
burros 'on the road', que cantan canciones rockeras de Juan Carlos Pérez y
ante todo, la perrita Xola, ilustrada por Mikel
Valverde y que, aunque a veces se siente león y otras jabalí,
afirma en el poema aquello de "nadie es croqueta
en su país".
Y dicho esto, y con el permiso de la letra Y de la Z,
nos negamos a poner el punto final a este alfabeto y volvemos a la
de Atxaga. Por favor, Bernardo ¿querrías poner el broche
final a esta presentación?.